Primeramente, pedir disculpas a todos los lectores y amigos de este blog por mi prolongada ausencia, y es que la obligación a veces no deja lugar a la devoción y la primera se antojaba incompatible con la atención que este nido requiere, pero, - siempre encuentra uno un pero-, las circunstancias y, por qué negarlo, mi indignación, me han hecho un hueco para sentarme al teclado y decir, simplemente lo que tengo que decir.Y es que, en medio de un crisis generalizada, el partido del Gobierno, el PSOE, ha dedicado horas y dineros a deducir por cuenta propia que los problemas de los españoles se basan, fundamentalmente, en el insuficiente rango de laicidad del Estado Español. De ahí, que éste sea el tema principal en su congreso de julio, junto con los dos otros dos grandes problemas de los españoles, el aborto y la eutanasia.
El que piense que la crisis económica, el modo en que pagar las hipotecas, cómo llegar a fin de mes, el paro, los nacionalismos separatistas, el ataque contra el castellano bendecido por el gobierno, el terrorismo, el deficiente sistema educactivo, el tremendo y absurdo gasto público, las inútiles medidas económicas del gobierno, los ataques a las libertades individuales... eran las principales preocupaciones de los españoles está, no muy equivocado, sino que vive fuera de la realidad de la ciudadanía que el mismo gobierno se ha inventado, aunque ni por azar, ni por estupidez.
Y es que la neutralidad nunca ha sido el fuerte del gobierno, por mucho que la vice lo diga delante de quien lo diga, porque el PSOE y su omnisciencia nunca han renunciado a las viejas reivindicaciones de la izquierda, nunca han renunciado a los viejos ideales de hacer desaparecer el cristianismo, nunca han renunciado a apropiarse los discursos de la Iglesia para elevar su ideología al rango de religión laica, con su pontifex, sus ministros y sus fieles. Como si la fe dependiese de un sermón o de un mitin político.
Hablar de la supuesta necesidad de laicidad, -realmente laicismo-, de la ampliación de la ley del aborto y de la legalización de la eutanasia, no es más que que un nuevo intento del gobierno de desviar la atención, de hacer creer a sus fieles adeptos que nada más importa y que si hay problemas reales, por ejemplo la crisis económica, ni es eterna, ni es por culpa del gobierno. A ellos lo que les va son los avances sociales, como siempre han hecho, colgarse la divisa progresista y delegar en las espaldas de los ciudadanos las consecuencias de su ineptitud y su desparpajo a la hora de intentar solucionar los problemas que ellos mismos han provocado.
Mientras la laicidad comprendida como laicismo, cierto odio contra el cristianismo y una absoluta falta de neutralidad adornada con sonrisas, subvenciones de dudosa utilidad, amenazas democráticas contra los medios de la Iglesia y una despiadada campaña contra la misma usando el dinero de todos, se presenta como un logro social tal que se merece un congreso federal. Los verdaderos logros sociales se dejan de lado, se niegan y se extirpan de los medios de comunicación. Y es que lo problemas mundanos no son para aquellos que se encuentran en otra esfera de existencia, la beatífica-socialista de la vidorra promocionada por los fieles y patriotas ciudadanos. A los dioses, por ser dioses, les toca hundir las libertades individuales de los humanos, sobre todo, los que ponen en tela de juicio ciertos transcendentales oráculos.
Procedencia de la entrada: El Gorrión
