martes 24 de junio de 2008

Laicidad como logro social

Primeramente, pedir disculpas a todos los lectores y amigos de este blog por mi prolongada ausencia, y es que la obligación a veces no deja lugar a la devoción y la primera se antojaba incompatible con la atención que este nido requiere, pero, - siempre encuentra uno un pero-, las circunstancias y, por qué negarlo, mi indignación, me han hecho un hueco para sentarme al teclado y decir, simplemente lo que tengo que decir.

Y es que, en medio de un crisis generalizada, el partido del Gobierno, el PSOE, ha dedicado horas y dineros a deducir por cuenta propia que los problemas de los españoles se basan, fundamentalmente, en el insuficiente rango de laicidad del Estado Español. De ahí, que éste sea el tema principal en su congreso de julio, junto con los dos otros dos grandes problemas de los españoles, el aborto y la eutanasia.

El que piense que la crisis económica, el modo en que pagar las hipotecas, cómo llegar a fin de mes, el paro, los nacionalismos separatistas, el ataque contra el castellano bendecido por el gobierno, el terrorismo, el deficiente sistema educactivo, el tremendo y absurdo gasto público, las inútiles medidas económicas del gobierno, los ataques a las libertades individuales... eran las principales preocupaciones de los españoles está, no muy equivocado, sino que vive fuera de la realidad de la ciudadanía que el mismo gobierno se ha inventado, aunque ni por azar, ni por estupidez.

Y es que la neutralidad nunca ha sido el fuerte del gobierno, por mucho que la vice lo diga delante de quien lo diga, porque el PSOE y su omnisciencia nunca han renunciado a las viejas reivindicaciones de la izquierda, nunca han renunciado a los viejos ideales de hacer desaparecer el cristianismo, nunca han renunciado a apropiarse los discursos de la Iglesia para elevar su ideología al rango de religión laica, con su pontifex, sus ministros y sus fieles. Como si la fe dependiese de un sermón o de un mitin político.

Hablar de la supuesta necesidad de laicidad, -realmente laicismo-, de la ampliación de la ley del aborto y de la legalización de la eutanasia, no es más que que un nuevo intento del gobierno de desviar la atención, de hacer creer a sus fieles adeptos que nada más importa y que si hay problemas reales, por ejemplo la crisis económica, ni es eterna, ni es por culpa del gobierno. A ellos lo que les va son los avances sociales, como siempre han hecho, colgarse la divisa progresista y delegar en las espaldas de los ciudadanos las consecuencias de su ineptitud y su desparpajo a la hora de intentar solucionar los problemas que ellos mismos han provocado.

Mientras la laicidad comprendida como laicismo, cierto odio contra el cristianismo y una absoluta falta de neutralidad adornada con sonrisas, subvenciones de dudosa utilidad, amenazas democráticas contra los medios de la Iglesia y una despiadada campaña contra la misma usando el dinero de todos, se presenta como un logro social tal que se merece un congreso federal. Los verdaderos logros sociales se dejan de lado, se niegan y se extirpan de los medios de comunicación. Y es que lo problemas mundanos no son para aquellos que se encuentran en otra esfera de existencia, la beatífica-socialista de la vidorra promocionada por los fieles y patriotas ciudadanos. A los dioses, por ser dioses, les toca hundir las libertades individuales de los humanos, sobre todo, los que ponen en tela de juicio ciertos transcendentales oráculos.

Procedencia de la entrada: El Gorrión

Podemos ver en Minuto Digital que la cadena de televisión La Sexta insulta a la Iglesia con un nuevo programa , "Salvados por La Iglesia", al gusto de lo que se lleva hoy en España, seguramente lo más in en el abanico televisivo español. Y, como podemos intuir, ningún programa de televisión se emite sin el correspondiente estudio de audiencia potencial y sin la avidez propia de los que siempre esperan encontrar algún argumento para afianzarse en su anticristianismo.

Mientras los francotiradores permanencen escondidos rumiando la próxima sangría, el grueso del ejército ataca a cara descubierta para que el enemigo vea que no tienen miedo y para que su general no se los cargue a las primeras de cambio por no haber cumplido con el deber del soldado, hasta dar la vida.

Poque la única forma para que la mediocridad y el canguelo no sean percibidos por el rebaño y queden ocultos tras grandes audiencias y los grandes sobres de quinientos, es darle gusto al general y atacar al que pone la otra mejilla, al que todo lo soporta y al que se le niega su derecho a la defensa propia.

La Iglesia es el gran chollo de los engendros televisivos, porque cuando la audiencia desfallece o el nieto de su abuelo fusilado le da por dirigir su pulgar hacia abajo, andreus, folloneros, evitas, wyomings o jordis, primero se rasgan las vestiduras, después se suben al pedestal de la razón y al final se cachondean compulsivamente obviando derechos, códigos penales y hasta la educación que recibieron de sus padres.

Zapatero y sus vástagos, primero, lanzan los anuncios de reformas como contramedida a algunos chillidos eclesiales, luego, el ejército se lanza despavorido a poner en práctica la estrategia de los mandos, a convertir a la Iglesia y a todos los católicos en basura ciudadana sin posibilidad de réplica, y así, aniquilar la cultura, la historia y las raíces. Técnicas torticeras para un presidente traidor, sectario y con ansias de eternidad. Esperanzadoramente, la historia se repite, y todos sabemos cómo acaba.


Procedencia de la entrada: El Gorrión